
El ITY se consolida como una buena práctica empresarial que conecta productividad, oportunidades reales para jóvenes y desarrollo económico en el Valle de Aburrá.

En un entorno donde la productividad empresarial exige cada vez más talento calificado y compromiso humano, Incolmotos Yamaha ha consolidado, lejos de los reflectores, una de sus apuestas más sólidas y coherentes de valor compartido: el Instituto Técnico Yamaha (ITY), iniciativa que más que un centro de formación tradicional, se ha convertido en un vehículo de inclusión social, movilidad laboral y dinamización económica para jóvenes, en su mayoría de estratos 1 y 2, del área metropolitana del Valle de Aburrá.
Una iniciativa que no solo fortalece las buenas prácticas productivas y de mantenimiento técnico de la compañía, al dinamizar la economía de hogares y comunidades, sino que contribuye también a la transformación social formando personas íntegras.
Un empeño clave para la visión empresarial
Para Juan Carlos González, presidente de Incolmotos Yamaha, el ITY ocupa un lugar estratégico dentro del ADN corporativo de la compañía:
“El Instituto Técnico Yamaha – ITY es un pilar fundamental en la visión de Incolmotos Yamaha, alineando el desarrollo empresarial con una apuesta social de largo plazo. Desde su fundación, el ITY ha sido un referente en formación técnica de alta calidad, permitiendo que cientos de jóvenes accedan a oportunidades de educación especializada en el sector de la movilidad”.
El presidente destaca que el impacto del instituto va más allá de la capacitación: “Su impacto va más allá del aprendizaje técnico: representa un motor de transformación social y económica, impulsando el crecimiento de las comunidades y fortaleciendo la industria”.
Educación para el empleo, con impacto social
“El Instituto Técnico Yamaha es una de las expresiones más claras de cómo la educación puede transformar vidas”, afirma José William Velásquez, director ejecutivo de la Fundación Incolmotos Yamaha. “A través del ITY damos formación para el empleo y generamos empleos inclusivos. Recibimos jóvenes bachilleres de estratos 1 y 2 que, después de un año lectivo, se certifican como técnicos en mecánica de motocicletas, con oportunidades reales de vinculación laboral”, complementó Velásquez.
Los resultados respaldan esa visión. Desde su creación, en 1997, el ITY ha impactado a cerca de 4.200 jóvenes; muchos de ellos se desempeñan hoy en Incolmotos Yamaha, en su red de distribución o como emprendedores del sector.
Más del 70 % de los egresados del instituto logra empleo en menos de tres meses, una cifra que cobra especial relevancia en un país donde cientos de miles de jóvenes enfrentan barreras para acceder a educación técnica de calidad.
Educación con técnica japonesa, esencia colombiana y formación del ser para nutrir la industria real
Ubicado en las instalaciones de Incolmotos Yamaha en Girardota, Antioquia, el ITY combina formación teórica con un fuerte componente práctico, alineado con las necesidades reales del sector.
“El Instituto Técnico Yamaha está pensado como una puerta de entrada al primer empleo”, explica Andrés Felipe Zapata, instructor del ITY. “Trabajamos con jóvenes entre los 17 y 25 años, la mayoría de estratos 1 y 2, que no siempre tienen la posibilidad de acceder a una universidad. Aquí reciben una formación técnica becada en un 90 %, con acompañamiento permanente y contacto directo con la industria”.

Ese vínculo estrecho con la operación productiva permite que los estudiantes no solo adquieran conocimientos técnicos, sino también hábitos laborales, disciplina, ética profesional y sentido de pertenencia, aspectos que hoy son altamente valorados por el sector productivo.
Según Zapata, el corazón, el sello característico del talento que se forma en el ITY se pule y vive en el aula y el taller: “Lo que nos diferencia es nuestra ideología japonesa, pero también es muy determinada por lo que somos los colombianos. Tratamos de enseñar siempre que el respeto, la puntualidad y este tipo de elementos son indispensables en una persona”.
Para el instructor, el énfasis es obvio: “Usted puede ser el mejor técnico, pero si es irresponsable, si falta a su palabra, eso le va a quitar puntos frente a las personas. Por eso los formamos para que sean personas honestas y serias”.
Y aunque el instituto cuenta con tecnología de punta, insiste en que el enfoque va más allá de lo técnico: “Nunca olvidamos el ser, la persona como tal que buscamos desarrollar y que a futuro terminará aportando mucho más al país que solo la parte técnica”.
Del ITY al proyecto de vida
El impacto del ITY es notable en las historias de sus egresados. Su enfoque integral se refleja en historias como la de Diego Alberto Duque Cuervo, hoy técnico de taller en la planta de Incolmotos Yamaha. Para él, el paso por el ITY significó mucho más que una certificación.
Tras iniciar como operario y luego ir avanzando dentro de la compañía, Diego reconoce que el impacto del instituto ha sido muy importante en su vida: “Para mí, estar en el ITY representó adquirir mucho conocimiento sobre lo que a mí me gustaba, algo que más adelante me iba a abrir muchas puertas. Gracias al ITY pude pasar a otro puesto, que es en el que estoy actualmente, como técnico de taller”.
Casos como el de Diego evidencian cómo la formación técnica de calidad trasciende lo individual y se convierte en un factor de movilidad social, estabilidad económica y fortalecimiento comunitario. Una historia que ilustra cómo el ITY no solo forma técnicos para la industria, sino personas con perspectiva de futuro y sentido de pertenencia.

Valor compartido: cuando todos ganan
Desde la perspectiva empresarial, el ITY es una decisión estratégica que le ha permitido a la compañía fortalecer su capital humano, reducir brechas de talento en un sector altamente especializado y contribuir al desarrollo social integral.
“En sostenibilidad hay un concepto clave que es el valor compartido. A través del Instituto Técnico Yamaha generamos beneficios para la sociedad, pero también para la empresa, que necesita talento técnico calificado, tanto en planta como en su red”, explica el director ejecutivo de Fundación Incolmotos Yamaha, José Velásquez.
A 50 años de su creación, Incolmotos Yamaha encuentra en el Instituto Técnico Yamaha una de las expresiones más claras de su visión empresarial de largo plazo: una que entiende que formar talento no es solo una necesidad productiva, sino una responsabilidad con el país. El ITY demuestra que cuando la educación técnica se concibe con propósito humano, rigor y conexión real con la industria, los resultados trascienden la rentabilidad y se convierten en desarrollo social sostenible.
En ese equilibrio entre empresa y sociedad, entre industria y personas, se explica buena parte del legado que hoy celebra Incolmotos: construir valor compartido no como discurso, sino como una forma consistente de hacer empresa durante cinco décadas.




