
En el Foro Perspectivas Económicas 2026, analistas de EAFIT, ANIF, AmCham y la Cámara de Comercio de Medellín coincidieron en un diagnóstico: hay señales positivas, pero el país necesita corregir el rumbo en inversión, empleo, déficit fiscal, productividad e internacionalización. El debate se calienta en la recta final presidencial, mientras Bloomberg advierte que una eventual victoria de Iván Cepeda inquieta a los mercados.
Colombia llega a la recta final de la primera vuelta presidencial con una economía que crece, pero que todavía no despeja sus principales dudas. El Producto Interno Bruto aumentó 2,2 % en el primer trimestre de 2026 frente al mismo periodo de 2025, según el DANE, una cifra positiva, aunque insuficiente frente a los retos de inversión, empleo formal, productividad y estabilidad fiscal.
Ese fue uno de los ejes del Foro Perspectivas Económicas 2026: hoja de ruta para la recuperación y crecimiento, realizado el 20 de mayo en el Centro Empresarial El Poblado de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia. En el encuentro, representantes de la academia, los gremios y el sector empresarial coincidieron en una lectura: hay razones para mantener cierto optimismo, pero ese optimismo depende de señales claras en materia fiscal, laboral, productiva, institucional y de confianza inversionista.
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La coyuntura electoral vuelve más sensible ese diagnóstico. La discusión económica está en el centro de la campaña presidencial: gasto público, deuda, tasas de interés, salario mínimo, reforma laboral, empleo, Banco de la República, inversión privada, relación con Estados Unidos e internacionalización. Y, en ese ambiente, Bloomberg Línea publicó un informe en el que advierte que una eventual victoria de Iván Cepeda genera inquietud entre inversionistas por el rumbo fiscal, la independencia del Banco de la República, la deuda pública y la continuidad del proyecto económico del gobierno Petro.
¿Por qué crecer al 2,2 % no alcanza?
Para César Tamayo, decano de la Escuela de Finanzas, Economía y Gobierno de la Universidad EAFIT, el país tiene una buena noticia de base: la economía sigue creciendo. El problema está en la velocidad y en la composición de ese crecimiento.
“La economía nacional viene creciendo, eso es una buena noticia, pero a la tasa a la que viene creciendo es una tasa relativamente baja. Colombia debe apuntarle a crecer a una tasa más alta”, señaló el decano.
Su análisis apunta a un asunto estructural: Colombia está creciendo demasiado apoyada en el consumo, especialmente en el consumo público, y menos en inversión y exportaciones, que son los motores que permitirían sostener una expansión más fuerte y productiva. Según el decano, manufactura y comercio muestran señales favorables, pero agro y construcción presentan desempeños preocupantes.

“Estamos creciendo, pero muy por consumo y poco por inversión y exportaciones”, explicó Tamayo, al insistir en que el país no debería conformarse con una tasa baja de crecimiento cuando necesita generar más empleo, atraer capital y elevar su capacidad competitiva.
¿Qué está pasando con el empleo formal?
Uno de los temas más sensibles del foro fue el mercado laboral. La economía venía mostrando una reducción del desempleo, pero los analistas ya observan señales de agotamiento en esa tendencia, especialmente en el empleo privado formal.
Tamayo advirtió que el empleo asalariado privado tuvo un mal comienzo de año y que este comportamiento podría estar asociado con los mayores costos de contratación derivados del incremento del salario mínimo. Esa preocupación fue compartida desde la mirada regional por John Fredy Pulgarín Sierra, vicepresidente de Competitividad y Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia.
Pulgarín señaló que Antioquia cerró 2025 con una recuperación importante, pero que en el primer trimestre de 2026 ya se sienten efectos de decisiones como el aumento del salario mínimo. “Ya en el primer trimestre del 2026 se empiezan a sentir los efectos de decisiones como el incremento del salario mínimo, acumulado además con otras decisiones que se dieron en marco de la reforma laboral”, indicó.
En Medellín y el Valle de Aburrá, las cifras muestran ese cambio de tendencia. El informe de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia señala que la tasa de desempleo del primer trimestre aumentó 2,5 puntos porcentuales y que, por primera vez en cinco años, quedó por encima del consolidado de las 13 principales áreas metropolitanas. También advierte que el desempleo juvenil llegó a 18,5 % en el Área Metropolitana.
¿El déficit fiscal es el mayor riesgo económico?
Para José Ignacio López, presidente de ANIF, la situación fiscal es uno de los principales retos que recibirá el próximo gobierno. Su diagnóstico fue directo: “La situación fiscal del país está muy complicada. La problemática fiscal es seria, es real, es un tema mayor”.
López planteó que el país necesita una reducción importante del gasto, acompañada de señales de crecimiento y confianza. En su criterio, el endeudamiento del Gobierno no es un problema lejano para los ciudadanos: termina encareciendo las tasas de interés para empresas, hogares e inversionistas, y desplaza recursos que podrían ir al sector privado.
“Las tasas de interés a las cuales se tiene que endeudar el Gobierno son muy altas y, por ende, esas tasas de interés se le transmiten a todos los colombianos”, explicó el presidente de ANIF.

Desde la mirada empresarial internacional, María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, conectó ese desafío fiscal con la confianza y la capacidad del país para atraer inversión y sostener relaciones estratégicas. Para ella, si el deterioro fiscal presiona las tasas y reduce los recursos públicos, el impacto termina llegando al ciudadano.
“Va a ser más caro, para cualquier colombiano, poder cubrir sus necesidades”, advirtió Lacouture. También señaló que una de las consecuencias de esa presión es que “no va a haber recursos para poder cumplir con ese bienestar social que tiene la obligación y la responsabilidad el Estado”.
Su mensaje se conecta con el de ANIF: el ajuste fiscal no es solo un debate técnico de presupuesto. Es una condición para recuperar confianza, inversión y crecimiento.
¿Por qué la confianza también pasa por Estados Unidos?
Lacouture insistió en que la relación entre Colombia y Estados Unidos sigue siendo estratégica, pero requiere dinamizarse. Desde su perspectiva, el próximo gobierno deberá destrabar esa agenda y convertirla en una plataforma de crecimiento, productividad e internacionalización.
“La relación entre Colombia y Estados Unidos es una relación estratégica que sigue funcionando bajo unos parámetros estables; lo que está es subejecutada”, afirmó la presidenta de AmCham Colombia.
En su análisis, esa relación no debe entenderse solo como comercio exterior. También involucra cooperación, seguridad, turismo, inversión, exportaciones y empleo. “La relación entre Colombia y Estados Unidos es una red de ingresos para los colombianos”, agregó.
Para Lacouture, la agenda es clara: confianza, productividad, proveedores confiables y cultura exportadora. “No podemos tener solamente exportaciones por tasa de cambio o por momentos o contextos específicos. Tenemos que tener una cultura exportadora”, sostuvo.
¿Por qué Antioquia mantiene una lectura más optimista?
La mirada regional muestra contrastes. Antioquia también enfrenta presiones por empleo, costos laborales, construcción e incertidumbre, pero conserva señales importantes de dinamismo.
El informe presentado por la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia indica que, en el primer trimestre de 2026, la industria manufacturera y el comercio mantuvieron cifras positivas, aunque con ritmos más moderados que en 2025. En cambio, la construcción aparece como uno de los puntos débiles, con deterioro en ventas de vivienda VIS y No VIS, altos costos e incertidumbre.
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La gran fortaleza regional está en la internacionalización. A marzo de 2026, las exportaciones de bienes de Antioquia crecieron 65,4 % en valor frente al 15,5 % del total nacional. Incluso sin oro, el crecimiento fue de 21 %. Estados Unidos aparece como el principal destino, con 30,4 % del total exportado por el departamento.
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Pulgarín resumió esa lectura con una idea central: la economía regional sigue teniendo bases empresariales sólidas. “Más allá de cualquier cosa tenemos un aparato productivo en Antioquia y una clase empresarial muy fuerte que está por encima de la dinámica política en general”, afirmó.
Tamayo también aportó una lectura favorable sobre Antioquia. Aunque reconoció que algunos indicadores empiezan a mostrar tensiones, destacó que la región suele tener un mejor comportamiento que el promedio nacional por el peso de su empresa privada y su visión de largo plazo.
“Antioquia es mucho más impulsada por la empresa privada. Aquí se piensa mucho más en el largo plazo”, señaló el decano de EAFIT.
Esa visión se refuerza con otros activos: Medellín y Antioquia siguen fortaleciendo su ecosistema de emprendimiento, economía del conocimiento, turismo, inversión extranjera, servicios de tecnología y ciencias de la vida. El informe regional también plantea que Antioquia busca pasar de ser un territorio productor a convertirse en una plataforma de valor global.
¿Qué advirtió Bloomberg sobre Iván Cepeda y los mercados?
El informe de Bloomberg introduce una lectura internacional a este debate. El medio señala que Iván Cepeda llega a la primera vuelta como favorito y que los inversionistas se preguntan si puede ganar y qué tan radical sería su eventual gobierno.
Según el artículo, esa posibilidad ha generado preocupación por una agenda que podría profundizar medidas asociadas al gobierno Petro, como la suspensión de exploración petrolera, los choques con el Banco de la República y Estados Unidos, y el aumento de la deuda pública.
Bloomberg también advierte que una de las mayores inquietudes está en el compromiso con la consolidación fiscal y la independencia del Banco de la República. El artículo cita a Alejandro Arreaza, economista de Barclays, quien identifica esos dos puntos como los principales riesgos que observan los mercados frente a Cepeda.
Otro punto sensible es el sector de hidrocarburos. Bloomberg plantea que Cepeda podría ser menos radical que Petro frente a la exploración petrolera, aunque mantiene oposición al fracking y defiende una transición energética más gradual. Para los inversionistas, ese sector seguirá siendo clave por su impacto en exportaciones, ingresos fiscales y confianza de largo plazo.
¿Qué puede pasar después de la primera vuelta?
El resultado electoral puede acelerar o frenar decisiones económicas. Si el país interpreta la jornada como una señal de estabilidad institucional y moderación económica, podría abrirse espacio para destrabar inversión, consumo, contratación y proyectos productivos. Si, por el contrario, el resultado profundiza la incertidumbre, empresas e inversionistas podrían seguir aplazando decisiones mientras esperan claridad sobre impuestos, gasto público, política energética, empleo, deuda y reglas del juego.
El Foro Perspectivas Económicas 2026 dejó una conclusión equilibrada: Colombia no está en crisis de crecimiento, pero sí enfrenta una crisis de confianza, productividad y sostenibilidad fiscal. Antioquia conserva fortalezas relevantes; el comercio y la manufactura resisten; el turismo y las exportaciones regionales avanzan; y Medellín mantiene activos en innovación, emprendimiento y conocimiento.
Pulgarín lo resumió con una frase que conecta con el debate de país: “Sin empresas no hay país”. En su análisis, el sector privado debe estar en el centro de cualquier hoja de ruta de desarrollo, pues responde por buena parte del empleo, la inversión y el valor agregado que sostiene a la sociedad.
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El próximo gobierno tendrá que mostrar disciplina fiscal, respeto por la institucionalidad económica, capacidad de diálogo con el sector privado, compromiso con la productividad y una agenda clara de internacionalización.
En economía, las cifras importan. Pero las señales también. Y en este momento, Colombia necesita enviar una señal convincente: crecer más, gastar mejor, cuidar la confianza y demostrar que el desarrollo empresarial seguirá siendo una condición para el empleo, la inversión y el bienestar social.




