
Con ocupación plena, 296 locales, más de 16,5 millones de visitas al año y una apuesta creciente por la cultura, el centro comercial celebra dos décadas como actor económico, social y familiar del occidente de Medellín.
Los Molinos llega a sus primeros 20 años con una certeza que va más allá de sus vitrinas: un centro comercial es mucho más que un lugar para comprar. En el occidente de Medellín, especialmente en la Comuna 16 – Belén, este complejo se ha consolidado como un punto de encuentro, un dinamizador económico, un generador de empleo y, cada vez más, como un escenario para la cultura, la recreación y las experiencias familiares.
La historia empezó en 2006, en el terreno que antes ocupó la histórica fábrica textil Paños Vicuña. Desde allí, Los Molinos acompañó la transformación urbana, comercial y social de una zona de Medellín que encontró en el centro comercial no solo una oferta de marcas y servicios, sino un espacio seguro para encontrarse, conversar, caminar, ir al cine, tomar café, compartir en familia y, más recientemente, vivir grandes exposiciones culturales.
“Cumplir 20 años nos confirma que los centros comerciales pueden ser plataformas de desarrollo para la ciudad. En Los Molinos hemos construido un espacio que conecta personas, impulsa el crecimiento empresarial y genera valor para la comunidad. Este aniversario es también un punto de partida para seguir evolucionando con una visión sostenible, innovadora y cercana a las personas”, afirmó Clara Heredia, gerente del Centro Comercial Los Molinos.
En diálogo con Valor & Negocios, Heredia resume estas dos décadas como un proceso “fascinante”, marcado por una relación estrecha con el territorio. “El Centro Comercial Los Molinos durante 20 años ha cumplido con su misionalidad, ha impactado positivamente la Comuna 16 y a esas comunas que hoy nos ven como ese gran actor del occidente de Medellín”, señaló.
¿Cómo se convirtió Los Molinos en motor económico del occidente?
Las cifras ayudan a explicar el tamaño de esa influencia. Los Molinos cuenta hoy con más de 55.000 metros cuadrados de Superficie Bruta Alquilable, una ocupación comercial del 100%, 296 locales, una torre ejecutiva de 20 pisos y un flujo de visitantes que supera las 40.000 personas al día.
La gerente lo explica de modo ilustrativo: “Diariamente acogemos más de 45 mil personas. Eso significa un Atanasio Girardot completo que pasa por nuestros pasillos diario. Son 16,5 millones de personas las que nos visitan al año”.
El complejo también se ha convertido en un ecosistema de empleo. Según Heredia, la administración directa está compuesta por 63 personas, pero al sumar marcas, aliados de seguridad, parqueaderos, mantenimiento, grandes superficies, salud y servicios, son más de 3.000 personas las que trabajan de forma permanente en Los Molinos.
“Tenemos marcas como Homecenter, Éxito y Sura, que tiene aquí todo el despliegue de sus médicos, enfermeras y todo el sector de salud. Somos más de 3.000 personas que permanentemente venimos a trabajar a Los Molinos”, precisó la gerente.
Esa estructura comercial se fortalece con un dato especialmente relevante para el sector retail: “Somos un centro comercial que no tiene desocupación. Estamos ocupados en un 100%. Eso significa que no tenemos locales vacantes”, destacó Heredia.
El resultado también se refleja en el consumo. En el último año, el centro comercial reportó un crecimiento del 11% en el ticket promedio y del 12% en clientes compradores, indicadores que muestran una operación sólida en medio de un entorno económico retador para hogares, marcas y comercios.
¿Por qué la cultura se volvió parte del negocio en Los Molinos?
En los últimos años, Los Molinos ha entendido que el consumidor cambió. Ya no basta con reunir marcas, abrir locales y ofrecer parqueaderos. Hoy, los centros comerciales compiten también por tiempo, emoción, experiencia y sentido de pertenencia.
“El reto es entender qué quieren las familias, cómo cambia el consumidor. En ciertos momentos teníamos un perfilamiento muy básico: hombres, mujeres, edades. Ya no. Ahora realmente es por sus estilos de vida”, explicó Heredia.
Esa lectura explica una de las apuestas más visibles de Los Molinos: convertir el centro comercial en un escenario cultural. Exposiciones como Los Secretos de Miguel Ángel, El Principito y ahora Manifiesto Megalodón, tiburones colombianos, hacen parte de una estrategia que busca atraer públicos diversos, generar conversación y ofrecer experiencias de aprendizaje para niños, jóvenes y adultos.
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Según la gerente, estas exposiciones representan inversiones importantes, que pueden superar los $300 millones o $400 millones por montaje. “Apostarle a la cultura para mí no es un riesgo. Yo definitivamente soy una convencida de que la cultura conecta, conecta emociones, genera educación y permea lo que realmente queremos, que son los jóvenes y los adolescentes”, sostuvo.
La decisión ha puesto a Los Molinos en la mira del sector de los centros comerciales. “No queremos salirnos de la línea. Sentimos que nos han acogido, que realmente las personas valoran y nos gustan las cosas distintas. Ya somos referentes, no solamente en Medellín, sino que a nivel nacional nos están observando”, añadió Heredia.
En ese sentido, la celebración de los 20 años no se limita a una fecha. El aniversario se ha convertido en una plataforma para fortalecer la fidelización de clientes, activar experiencias alrededor del Mundial, preparar programación especial para la Feria de las Flores y continuar con nuevas iniciativas culturales durante el segundo semestre.
¿Qué sigue en la celebración de los primeros 20 años de Los Molinos?
Los Molinos no proyecta una expansión física inmediata, porque el centro comercial ya desarrolló sus etapas de crecimiento. Sin embargo, la administración tiene prvisto un nuevo frente: recuperar y actualizar su ADN temático.
“Nosotros hace 20 años iniciamos como el primer centro comercial temático del país. Perdimos un poquito esa esencia y queremos recuperarla”, explicó Heredia. La idea es reforzar los pasillos identificados como viento, montaña y playa, e incorporar experiencias olfativas y sensoriales que conecten de nuevo con esa identidad.
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Más que crecer en metros cuadrados, Los Molinos quiere crecer en experiencia. “Porque hemos entendido que sí, las personas compran, pero las personas viven los centros comerciales”, dijo la gerente. Y agregó que el propósito es que ir a Los Molinos, ya sea con la pareja, los hijos, los amigos o la familia, siga siendo una experiencia segura y significativa para la comunidad.
A esa visión se suma la estrategia de sostenibilidad Molinos Circular, con acciones ambientales, sociales y de transferencia de conocimiento. Entre sus resultados se destacan la recolección de más de 153.000 botellas plásticas desde 2018 a través del punto Ecobot, la compensación de 186 toneladas de CO₂ mediante siembra de árboles en el oriente antioqueño, el uso de paneles solares y certificaciones como Carbono Neutro de Icontec y Desempeño Ambiental nivel oro.
Por eso, al cumplir 20 años, Los Molinos no solo celebra su permanencia en el mercado. Celebra haber construido una relación de confianza con Belén y con el occidente de Medellín, a partir de entender que más que un lugar para comprar, es un espacio que acompaña, convoca y construye comunidad.




