
Esta fecha invita a usar mejor la tecnología en casa para cuidar la salud, conservar los alimentos, ahorrar energía y reducir el impacto ambiental.
El 26 de junio se conmemora el Día Mundial de la Refrigeración, una fecha que recuerda que refrigerar no es solo abrir y cerrar la nevera. Es una práctica cotidiana conectada con la salud, el bienestar, la seguridad alimentaria y el cuidado del planeta.
En un momento de temperaturas más exigentes, presión sobre el consumo de energía y mayores retos de sostenibilidad, la refrigeración ha adquirido un papel clave en los hogares. Bien usada, ayuda a conservar los alimentos, prevenir pérdidas, reducir gastos y evitar que productos todavía aptos para el consumo terminen en la basura.
El desafío es enorme. Según datos de la FAO, cerca de un tercio de los alimentos producidos en el mundo, unos 1.300 millones de toneladas al año, se pierde o desperdicia. En Colombia, de acuerdo con el DNP, se desperdician 6,1 millones de toneladas de frutas y verduras anualmente, una parte significativa en los hogares.
Por eso, la fecha también es una invitación práctica: pequeños cambios en la forma de almacenar, consumir y usar los electrodomésticos pueden generar beneficios reales para las familias y para el ambiente.
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¿Cómo puede aportar cada persona desde su hogar?
En línea con esta conmemoración, Haceb recomienda adoptar hábitos sencillos para aprovechar mejor la refrigeración y reducir el desperdicio de alimentos:
- Ubicar carnes rojas y blancas en el congelador, para conservarlas por más tiempo y reducir riesgos de deterioro.
- Poner lácteos, productos madurados y alimentos en descongelación en la parte media del refrigerador.
- Dejar en la parte baja los alimentos próximos a consumirse, para tenerlos visibles y evitar que se olviden.
- Guardar frutas y verduras en los cajones inferiores, donde se favorece su conservación.
- Usar la puerta para salsas, encurtidos y productos que requieren menos frío, porque es la zona con mayor variación de temperatura.
- No sobrecargar la nevera, ya que el aire debe circular para conservar mejor los alimentos.
- Utilizar recipientes herméticos, una práctica clave para evitar contaminación cruzada.
- No refrigerar todo: banano, aguacate, papaya, cebolla, ajo, tomate, papa y quesos secos pueden perder propiedades con las bajas temperaturas.
La eficiencia también cuenta. Revisar la etiqueta energética de los electrodomésticos y usarlos de manera responsable ayuda a ahorrar energía y a construir hogares más sostenibles.
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