
Tras 20 años midiendo la calidad de vida, Medellín Cómo Vamos encuentra una ciudad con menos pobreza y homicidios y mayor acceso a servicios esenciales. Sin embargo, el envejecimiento, la educación, la vivienda, el cuidado y la gestión del riesgo obligan a redefinir las prioridades para 2046.
Los 17.278 niños y niñas que nacieron en Medellín durante 2025 llegaron a una ciudad muy distinta de aquella que vio nacer a Medellín Cómo Vamos en 2006. Encontraron una amplia cobertura de servicios públicos y salud, mejores indicadores de vacunación y, para algunos, el acompañamiento de Buen Comienzo desde la primera infancia.
Pero sus posibilidades futuras todavía dependerán de las decisiones que Medellín adopte desde ahora.
Esa es una de las principales conclusiones de “20 años mirando a Medellín”, el análisis histórico presentado por Medellín Cómo Vamos para celebrar dos décadas de seguimiento independiente a la calidad de vida. El balance muestra una ciudad que logró superar o reducir varios rezagos, pero que deberá redefinir sus prioridades ante cambios demográficos, sociales, económicos y ambientales que ya están en marcha.
La calidad de vida de la ciudad también es corresponsabilidad de los habitantes.
“En 20 años hemos visto que, en calidad de vida, la ciudad ha avanzado mucho. La pobreza ha disminuido casi a la mitad. En salud y educación vemos que el acceso ya no es un tema por el que la gente en Medellín tenga que preocuparse”, explicó Mónica Almonacid, directora de Medellín Cómo Vamos y Antioquia Cómo Vamos.

¿Qué cambió en Medellín durante estas dos décadas?
Entre los avances más importantes aparece la reducción de la pobreza monetaria, que pasó del 29,5 % en 2012 al 14,6 % en 2025. Medellín Cómo Vamos la considera el logro social más significativo del periodo.
La tasa de homicidios también descendió: pasó de 194,8 casos por cada 100.000 habitantes en 2002 a 13,9 en 2025. Además, la ciudad mantiene coberturas de servicios públicos superiores al 90 %, presenta una tasa de desempleo del 8,2 % y redujo la informalidad laboral del 47 % al 38 %.
Estos resultados coinciden con dos décadas en las que Medellín consolidó políticas e inversiones dirigidas a reducir la violencia y ampliar el acceso a educación, salud, atención a la primera infancia e infraestructura social.
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Sin embargo, el progreso no ha sido uniforme. Los ingresos de los habitantes de la zona Nororiental pueden ser hasta cinco veces inferiores a los registrados en la Suroriental. El déficit habitacional continúa alrededor del 16 %, mientras la proporción de hogares propietarios cayó del 61 % al 48 % entre 2004 y 2024.
La educación plantea otra alerta: de cada 100 niños que ingresan a transición, 70 terminan el grado once de manera continua. Además, pese al aumento de la inversión, Medellín apenas mejoró tres puntos en las pruebas Saber 11 entre 2014 y 2025.
¿Cuál debe ser la Medellín soñada para 2046?
El cambio más profundo está en la composición de la población. En 2006, una de cada diez personas era mayor de 60 años; hoy es una de cada cinco y, en aproximadamente una década, será una de cada cuatro.
“Medellín no se va a envejecer, ya se envejeció y, por eso, hay que tomar medidas para esa ciudad que tendrá unas necesidades completamente diferentes a las de hoy”, advirtió Almonacid.
Para 2042, Medellín pasaría de 459.000 a 625.000 adultos mayores. Dentro de ese grupo, las personas con más de 80 años aumentarían de 65.000 a cerca de 140.000. Esto exigirá fortalecer los sistemas de salud y cuidado, asegurar fuentes de financiación y distribuir mejor unas tareas que hoy recaen principalmente sobre las mujeres.
Medellín no se va a envejecer, ya se envejeció.
El desafío se acentúa porque la fecundidad es de apenas 0,9 hijos por mujer. Por eso, cada niño y joven será determinante para sostener una ciudad más longeva. Retener el talento, reducir la deserción educativa, mejorar los aprendizajes y facilitar la transición hacia empleos de calidad dejarán de ser solamente metas sociales: serán condiciones para la sostenibilidad de Medellín.
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A esa agenda se suman el encarecimiento de la vivienda, las tensiones asociadas al turismo y la gestión del riesgo en las laderas. La mitad de los asentamientos informales ocupa apenas el 4,5 % del suelo urbano, en zonas donde se ha concentrado el 54 % de los deslizamientos.
¿Qué le han dejado 20 años de datos a la ciudad?
Desde 2006, Medellín Cómo Vamos ha producido 16 informes de calidad de vida y 20 encuestas de percepción ciudadana. Su aporte ha sido combinar indicadores oficiales con la experiencia de quienes habitan la ciudad y conservar una memoria independiente que trasciende los cambios de gobierno.
“Este seguirá siendo el propósito de Medellín Cómo Vamos: aportar una mirada independiente, rigurosa y útil para que podamos reconocer los avances y enfrentarnos con evidencia a los desafíos que vienen”, afirmó su directora.
La nueva etapa incorporará proyecciones para anticipar qué ocurriría si las tendencias actuales se mantienen y buscará una mayor incidencia entre los ciudadanos. “La calidad de vida de la ciudad también es corresponsabilidad de los habitantes y queremos poder llegar hasta allá”, agregó Almonacid.
Cada niño y joven será determinante para sostener una ciudad más longeva.
Una celebración para mirar hacia adelante
La conmemoración reunió a representantes del sector público, las empresas, la academia, organizaciones sociales y medios de comunicación. El alcalde Federico Gutiérrez y los exalcaldes Sergio Fajardo y Aníbal Gaviria participaron en conversaciones sobre las transformaciones y los desafíos de Medellín.
Más que celebrar un aniversario, el encuentro dejó una invitación: convertir dos décadas de evidencia en decisiones capaces de construir la ciudad en la que vivirán esos 17.278 niños y niñas cuando llegue 2046.




