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María Clara Choucair: la prueba de que Colombia debe creer en su talento tecnológico

María Clara Choucair, fundadora y CEO de Choucair Testing, empresa tecnológica nacida en Medellín. Foto: cortesía.

Fundadora y CEO de Choucair Testing S.A., María Clara Choucair Cárdenas convirtió una disciplina casi inexistente en Colombia en una empresa referente global de confiabilidad digital. Su historia plantea una idea de fondo: el país tiene talento para competir con cualquiera, pero necesita creérselo.

María Clara Choucair Cárdenas habla de sí misma sin solemnidad. No se presenta como una empresaria excepcional ni como alguien que tuvo resuelto, desde joven, el camino que debía seguir. Por el contrario, convencida, dice que su historia ha sido una búsqueda. Una búsqueda personal, profesional y empresarial que, hace 26 años, la llevó a crear Choucair Testing S.A., una compañía que nació cuando en Colombia casi nadie hablaba de pruebas de software y cuando esa disciplina apenas empezaba a tomar forma en el mundo.

Precisamente, ese contraste es lo que hace relevante su caso. María Clara se considera una mujer común y corriente, pero su trayectoria tiene poco de común. Siendo joven, identificó una necesidad que el mercado no entendía del todo, aceptó una oportunidad que le exigía prepararse rápido y terminó construyendo una empresa pionera en software testing en Colombia e Hispanoamérica.

En su diálogo con Valor & Negocios, María Clara lo planteó sin adornos: “Hace mucho tiempo me metí en esto de conformar una compañía que empezó como prueba de software, algo que no existía en Colombia y casi ni en el mundo. Creo que somos una de las compañías más grandes en este negocio y en el mundo, en cantidad de personas”.

Pero su historia no se agota en la creación de una empresa tecnológica. Lo más potente de su camino está en la mirada que tiene sobre lo que significa hacer empresa. Para ella, una organización debe ser eficiente, rentable y productiva, pero también consciente de su capacidad para incidir en la sociedad. Esa idea atraviesa su vida empresarial: una compañía puede resolver problemas de negocio y, al mismo tiempo, contribuir a que las personas, las ciudades y los países construyan mejores posibilidades.

Una búsqueda que terminó creando una industria

María Clara es ingeniera de sistemas de la Universidad EAFIT. También es especialista en finanzas. Sin embargo, su llegada al mundo tecnológico no fue producto de una vocación predeterminada ni de una certeza temprana. En entrevista con Valor & Negocios, recordó que en su juventud le interesaban muchas áreas: la biología, la física, las matemáticas, las fábricas, la lógica y las preguntas sobre cómo funcionan las cosas.

“Cuando uno hace empresa, las personas creen que eso fue inspiración desde chiquito y lo que yo quiero es dar el mensaje de que es una búsqueda y que, si uno quiere, va encontrando el camino”, dijo.

Ese mensaje es clave porque rompe con una visión simplificada del emprendimiento. María Clara no salió de la universidad con el propósito explícito de montar una compañía. De hecho, reconoce que no quería tener empresa. Sabía, por experiencia familiar, que eso implicaba cumplir un sinnúmero de obligaciones y cargar con una responsabilidad que va más allá del fundador.

“Yo no quería tener empresa. Porque mi mamá había tenido un negocio, entonces yo sabía qué era la responsabilidad de pagar una nómina, de pagar los impuestos, de hacer las cosas bien. Y eso es muy duro, porque no es una responsabilidad solo con uno, es con las personas que trabajan con uno”, contó a Valor & Negocios.

Su entrada al software testing ocurrió cuando participó en un proyecto de desarrollo de software vinculado con una compañía estadounidense. Allí entendió una realidad que, para ese momento, era poco evidente en Colombia: el software no podía entregarse al mercado sin pruebas rigurosas. En una época en la que los usuarios terminaban probando los aplicativos, María Clara vio que había un espacio profesional para cuidar la confiabilidad de esos productos digitales.

“Los usuarios mandaban a hacer un programa, un aplicativo, y eran ellos mismos, los usuarios, los que tenían que trasnocharse probando el producto. Entonces, si fallaba, se tenían que volver a la oficina. Eso era muy duro para ellos”, recordó.

La oportunidad decisiva llegó después, con la ya desaparecida Orbitel. Le pidieron apoyar un proceso de pruebas por unos días y terminó trabajando durante años. Allí comprobó que su conocimiento resolvía un problema real y que había un mercado esperando una solución. De esa experiencia surgió una convicción que María Clara hoy comparte con otros emprendedores: las oportunidades importan, pero hay que estar preparado para responder cuando llegan.

“Los emprendedores necesitan oportunidades, que es lo primero que uno necesita, pero se debe estar preparado para responder bien a esa oportunidad, para comprobar el producto, para ver y darlo todo y, en mi caso, creo que yo estaba preparada para asumir el reto”, señaló.

La confianza digital como negocio: decir la verdad antes de que falle el software

Choucair Testing nació para resolver una necesidad técnica, pero con el tiempo esa necesidad se convirtió en una propuesta de valor empresarial: asegurar la confiabilidad de los activos digitales. En palabras sencillas, Choucair Testing ayuda a que el software, los datos, las plataformas, los sistemas y las aplicaciones funcionen como deben funcionar, cumplan su propósito de negocio y reduzcan riesgos para las organizaciones y sus usuarios.

María Clara explica el testing con una imagen cercana: si el software fuera un edificio, los testers serían quienes revisan, durante la construcción, que cada parte esté bien hecha. No llegan solo al final para decir que algo quedó mal. Participan con los equipos de desarrollo para detectar fallas a tiempo y evitar que un error llegue al mercado.

“Nosotros somos los testers, los que probamos, somos como la conciencia, los custodios del usuario, para que todo quede bien ejecutado. No somos interventores, porque participamos con el desarrollador para ver que no haya errores. No es que estemos al final diciendo: ‘ah, está malo’. No. Estamos participando juntos para detectar rápidamente los problemas”, explicó a Valor & Negocios.

La función del tester exige independencia, criterio y valentía. Para María Clara, el negocio de Choucair está asociado a la confiabilidad, y la confiabilidad exige franqueza. Si algo no está bien, hay que decirlo, incluso cuando el mensaje sea incómodo para el cliente.

“Uno tiene que ser muy valiente en este negocio para decir: vea, sabe qué, no vamos a salir en la fecha porque tenemos estos errores. Se requiere mucha valentía y decir la verdad. Es un negocio de confiabilidad”, reforzó.

La trayectoria de María Clara Choucair Cárdenas y su compañía es prueba de que la búsqueda permanente y la preparación constante son claves para actuar con acierto ante las oportunidades que surgen en el camino del emprendimiento. Foto: cortesía.

La dimensión de esa responsabilidad ha crecido con la digitalización. Hoy, una falla en un sistema financiero, una plataforma de pagos, una aplicación empresarial o un proceso soportado en software puede afectar a millones de personas. Por eso, en la visión de María Clara, el testing dejó de ser una tarea técnica de cierre para convertirse en una función estratégica dentro de la transformación digital.

Choucair, según su presentación institucional de 2026, se define como una empresa de ingeniería de software con 26 años de experiencia, enfocada en resolver problemas complejos relacionados con la confianza de los activos digitales, para que estos cumplan el objetivo de negocio para el que fueron diseñados. La compañía reporta presencia en proyectos en países como Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, México, Guatemala, Estados Unidos y Canadá.

Lea también: Choucair Testing, una empresa insignia de la tecnología en Medellín

Una empresa más allá de las utilidades

Aunque Choucair Testing es una empresa profundamente técnica, la mirada de María Clara sobre el empresariado va mucho más allá de la tecnología. Para ella, hacer empresa implica preguntarse por el impacto que se genera en los clientes, los colaboradores, la sociedad y el planeta.

Esa visión aparece en su charla “Las empresas, más allá de las utilidades”, en la que plantea que las compañías deben cumplir su objetivo principal de negocio, ser sólidas financieramente y, al mismo tiempo, no perder la intención del problema que resuelven ni los impactos que producen sobre sus grupos de interés.

En la entrevista que concedió a Valor & Negocios, lo expresó de manera directa: “Cada empresa puede decidir cómo quiere ser: una empresa seria, formal, que pague sus impuestos… eso es muy importante… crear una empresa es de valientes.  Pero ojalá se den cuenta del poder para hacer el bien que tienen a través de una organización”.

Esa frase condensa en buena medida su mirada empresarial. María Clara no plantea una visión ingenua ni asistencialista del sector privado. No desconoce la necesidad de vender, crecer, generar utilidades y sostener la operación. Lo que propone es ampliar la mirada: una empresa tiene capacidades, conocimiento, talento, influencia y relaciones que pueden ayudar a construir mejores entornos.

En el Informe de Sostenibilidad 2025 de Choucair, la compañía afirma que decidió ir más allá de una estrategia aislada de sostenibilidad y conectar todo lo que hace con la generación de valor compartido para sus grupos de interés. El documento destaca dos focos estratégicos: impactar positivamente a la sociedad y al planeta desde el negocio, y formar colaboradores y familias “buenas para el mundo”.

María Clara Choucair incursionó en el Software Testing cuando casi nadie en Colombia conocía esa disciplina que, gracias a Choucair Testing, su empresa, hoy es una industria clave en el país y Latinoamérica.

Esa visión está conectada con su propia forma de entender la responsabilidad empresarial. María Clara insiste en que una persona que entra a trabajar a una compañía entrega algo supremamente valioso. Por eso, el empleador no solo administra cargos o contratos, sino expectativas, proyectos personales y confianza.

“Cuando traigo una persona a trabajar conmigo, ella está invirtiendo lo más valioso que tiene, que es su tiempo y su vida, en mi idea, en esa idea que estamos proponiendo acá, en lo que hacemos y en los valores que está proponiendo la compañía”, dijo en su conversación con Valor & Negocios.

En un país donde muchas veces el debate público reduce la figura del empresario a estereotipos, su mirada resulta especialmente valiosa. María Clara defiende la empresa formal, seria y responsable. Pero también invita a que más compañías reconozcan su poder para hacer el bien, no desde el discurso, sino desde la forma concreta en que operan, forman personas, toman decisiones y se relacionan con sus comunidades.

Medellín, tecnología y talento: el reto de creérnosla

El caso de Choucair Testing también permite hablar de Medellín. Durante años, la ciudad ha construido una narrativa asociada a innovación, tecnología y servicios, que solo tiene fuerza cuando se apoya en empresas reales, con trayectoria, talento formado, clientes exigentes y capacidad de competir en mercados sofisticados.

Choucair es uno de esos casos que materializa esa narrativa. Nació en Medellín en una disciplina que no existía como industria consolidada en Colombia y se convirtió en referente global de confiabilidad digital. Desde esa experiencia, María Clara sostiene que la ciudad sí tiene condiciones para ser plataforma de empresas tecnológicas.

“Yo creo que lo está siendo. Aquí hay muchas compañías de afuera que han venido a establecerse y aprecian mucho la ciudad porque hay un ecosistema bueno. Hay gente buena que ha criado proyectos como el nuestro, hay gente buena que ha sido criada por nosotros… y hay otros que ellos también criaron y que también están dando oportunidades”, aseguró.

María Clara Choucair Cárdenas, en entrevista con Valor & Negocios. 2026.

Pero el mensaje más fuerte de María Clara no está dirigido únicamente a Medellín. Está dirigido a Colombia. Para ella, el país tiene capacidades para competir en tecnología, creatividad, conocimiento, arte, empresa y desarrollo profesional. El problema, muchas veces, está en la confianza, en la convicción.

“Todo es una creencia, y usted es lo que cree. Entonces, uno tiene que estar retando las creencias. Aquí creamos algo muy innovador, que nuestros pares de afuera nos reconocen, pero a veces yo, personalmente, lucho para convencerme y me digo: sí somos capaces”, afirmó en su diálogo con Valor & Negocios.

Y agregó: “A cuántos nos estará pasando lo mismo, que tenemos ideas fantásticas, pero creemos que no son suficientes para el mundo, y realmente sí lo son. Entonces, cómo retamos esa creencia y cómo nos exponemos al mundo, no solo desde la parte artística como ciudad, sino desde la parte de las ideas, de la tecnología, del software o de las cosas que estamos creando acá”.

Ese es, quizá, el legado más profundo de su historia. María Clara Choucair no solo creó una empresa. Ha demostrado que desde Colombia se puede construir conocimiento tecnológico especializado, prestar servicios de alto valor, competir con referentes internacionales y formar talento para industrias que siguen transformándose.

Su llamado no es al optimismo vacío. Es una invitación a prepararse, estudiar, persistir, retar las propias creencias y actuar con disciplina. Colombia tiene talento. Medellín tiene capacidades. Las empresas locales pueden competir afuera. Pero ese potencial solo se convierte en realidad cuando alguien decide asumirlo como posible.

María Clara lo hizo hace 26 años, casi sin querer, en el momento y el lugar indicados. Hoy lo sigue enseñando desde Choucair Testing: creer en el talento colombiano no es un acto de orgullo retórico; es una decisión empresarial, cultural y estratégica.

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