
El hurto y el vandalismo contra la infraestructura de energía ya dejan daños cercanos a $25.000 millones en 2026 y ponen en riesgo la continuidad del servicio en Medellín y Antioquia.
EPM informó que el hurto de cables y los actos de vandalismo contra su infraestructura eléctrica se han incrementado en Medellín, el Valle de Aburrá y varias subregiones de Antioquia, generando afectaciones que van mucho más allá del costo económico para la empresa.
De acuerdo con la empresa, en lo corrido de 2026 los daños ocasionados únicamente a la red subterránea de energía ya se acercan a los $25.000 millones. La situación preocupa porque compromete la calidad, continuidad y confiabilidad del servicio para hogares, comercios e industrias, pero también porque representa riesgos para las comunidades y para los equipos técnicos encargados de atender emergencias, reparar redes y mantener en operación el sistema eléctrico.
Los casos más reiterados se han registrado en Bajo Cauca, Norte y Nordeste antioqueño, así como en Medellín, Bello, Caldas, La Estrella y Envigado. Según EPM, buena parte de estos ataques tiene fines delictivos asociados a la comercialización ilegal de cobre.
¿Por qué el robo a la infraestructura eléctrica no solo afecta a EPM?
La empresa reportó que, entre 2024 y 2025, invirtió más de $7.200 millones para reparar y reponer infraestructura afectada por hurto y vandalismo en Antioquia y el Valle de Aburrá. Además, más de 763.000 clientes han sufrido interrupciones del servicio por estos hechos, con una duración promedio de 24,6 horas por evento.
El impacto no se limita al reemplazo de cables. También incluye transformadores, luminarias, medidores, acometidas, tapas de seguridad, elementos de protección y otros componentes necesarios para garantizar la prestación del servicio.
“Estas acciones no solo afectan la sostenibilidad y la confiabilidad del sistema eléctrico, sino que obligan a realizar inversiones extraordinarias para reparar la infraestructura dañada, recursos que podrían destinarse a su modernización, expansión y al desarrollo de las comunidades”, indicó Jorge Cerezo Restrepo, gerente de Transmisión y Distribución Energía de EPM.
Reparar la red cuesta millones y puede tardar meses
EPM advirtió que el hurto de cables de media tensión y los daños a redes asociadas a subestaciones del Valle de Aburrá pueden generar interrupciones masivas y prolongadas si se presentan afectaciones simultáneas.
La reposición de un solo kilómetro de cable de media tensión puede costar cerca de $550 millones y tardar hasta 14 meses, dependiendo de la magnitud del daño y de la disponibilidad de materiales y equipos especializados.
A pesar de esta presión, EPM informó que mantiene su estrategia de protección y modernización de la infraestructura. Para enfrentar el problema, ha fortalecido el monitoreo permanente, la instalación de barreras físicas, el rediseño de tapas de seguridad, los sistemas de alarma y los controles de acceso en instalaciones críticas y redes subterráneas.
Hurtar o dañar infraestructura pública puede dar cárcel
La empresa también trabaja de forma articulada con las autoridades para identificar, capturar y judicializar a los responsables. Según EPM, los artículos 240, 241 y 265 del Código Penal Colombiano contemplan sanciones por hurto calificado y agravado, y daño en bien ajeno, con penas que podrían llegar hasta 21 años de prisión. “Cuando se atenta contra la infraestructura de servicios públicos, las consecuencias las asumimos todos”, señaló el gerente de Transmisión y Distribución Energía de EPM.
Por eso, EPM hizo un llamado a la corresponsabilidad ciudadana. Si una persona observa intervenciones sospechosas o no autorizadas en redes, postes, cámaras subterráneas de energía o cualquier otro elemento del sistema eléctrico, puede reportarlo de inmediato a la línea de WhatsApp habilitada para este fin: 301 516 11 81.




