
Desde 2005, esta marca de COOCAFISA transforma café 100 % colombiano en mejores ingresos, inversión social y educación para familias cafeteras y trabajadores de la construcción.
La conversación con Pablo Alexander Restrepo comienza, como debía ser, alrededor de una taza de café. El lugar es el punto que Café El Plateado instaló en ExpoCamacol: un espacio cómodo, concurrido y casi familiar, pensado para descansar, encontrarse o cerrar negocios mientras se disfruta un café cultivado en el Suroeste antioqueño.
Restrepo, coordinador de la marca de la Cooperativa de Caficultores de Salgar (COOCAFISA), pronto deja claro que detrás de cada taza hay mucho más que aroma y sabor.

Pablo, ¿cuál es la historia de Café El Plateado?
—Más que historia, son historias —responde.
COOCAFISA nació hace 61 años y en 2005 creó El Plateado para transformar el producto, diversificar su actividad comercial y generar mayor valor para los caficultores. La estrategia le permitió ir más allá de garantizarles la compra de la cosecha: ahora los productores comercializan su propio café a través de la cooperativa.
“Nosotros hoy somos un posibilitador de transformación para nuestros caficultores”, Pablo Restrepo.
Como entidad sin ánimo de lucro, COOCAFISA reinvierte sus excedentes en las comunidades. Los recursos se convierten en marquesinas, proyectos de reforestación y manejo de aguas residuales, fogones ecológicos, kits educativos, jornadas de salud visual y capacitación en buenas prácticas agrícolas.
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¿A cuántas familias cafeteras llega el impacto de El Plateado?
COOCAFISA cuenta con 3.050 asociados, aunque calcula que en su zona de influencia existen cerca de 11.000 caficultores. Su operación comprende Salgar, Concordia, Betulia, Urrao, Caicedo y Anzá, además de los corregimientos de Altamira y Güíntar.
La marca ofrece referencias regionales, instantáneas y premium, además de productos para hoteles, restaurantes y cafeterías. También adquiere cafés sobresalientes de productores que han participado en concursos.
Según Restrepo, mientras una carga de café pergamino seco puede comercializarse como commodity en $2,5 millones, COOCAFISA puede pagar entre $4,5 millones y $5 millones por cafés de características especiales que luego vende mediante El Plateado.
En contexto: Colombia alcanzó su mejor cosecha de café en 33 años.
¿Qué une a los caficultores con los trabajadores de la construcción?
Desde hace cuatro años, COOCAFISA y Camacol Antioquia desarrollan una alianza alrededor de Obras Escuela. Por cada libra de El Plateado adquirida por las empresas vinculadas al programa, la cooperativa destina un aporte a la formación de obreros de la construcción.
Restrepo lo explica con una escena que todavía lo conmueve: “El año pasado estuvimos en la graduación de los obreros de la construcción. Uno veía personas de 60 años graduándose de quinto de primaria y diciendo: ‘Aprendí a leer’, ‘aprendí a escribir’ o ‘ya puedo ir solo al cajero’. A uno se le eriza la piel cuando cuenta esas historias. Cuando hablamos de Obras Escuela, hablamos de un proyecto de transformación”.
La conexión con el campo es más cercana de lo que parece: muchos de estos trabajadores se convierten en recolectores de café durante las cosechas.

¿Dónde se puede comprar Café El Plateado?
La marca distribuye desde Medellín y Salgar hacia todo el país. Sus productos pueden comprarse en la tienda virtual de Café El Plateado y encontrarse mediante sus redes sociales.
También están disponibles en la tienda EMA, en la Gobernación de Antioquia; en los parques principales de Salgar y Concordia; y próximamente en Betulia y la Central Mayorista de Antioquia.
Además, El Plateado explora su llegada a Amazon y a mercados internacionales.
“Entre más valor generemos, más transformación desarrollamos desde el territorio”, Pablo Restrepo.
Comprar este café, entonces, no solo sirve para llenar una taza, también ayuda a sembrar bienestar donde comienza su historia.




