
Grupo Nutresa, a través de la Compañía Nacional de Chocolates, convierte una preparación ancestral en una plataforma para impulsar negocios, identidad y consumo local en Colombia
Hubo un tiempo —y aún lo hay— en el que la cocina no era un espacio de sofisticación, sino de supervivencia. En los hogares campesinos, en las correrías de arrieros, aserradores y jornaleros, la consigna era clara: no desperdiciar nada y hacer rendir la comida al máximo. Así nació el migao, o las migas, una preparación humilde y profundamente colombiana que transformó panes, arepas, tostadas o galletas endurecidas por el paso de las horas en un alimento reconfortante al bañarlos con aguapanela o chocolate caliente.
Con el contraste entre lo seco y lo dulce, lo áspero y lo tibio, el migao recuperó la gustosidad de esos amasijos y, con el tiempo, trascendió su origen funcional para convertirse en una merienda cargada de afecto. Las abuelas lo enriquecieron con queso y productos locales; lo sirvieron como premio, como consuelo y como gesto de amor. Así, esta receta sencilla se transformó en un ritual doméstico, íntimo y emocional, que hoy sigue vivo en distintas regiones del país bajo nombres como sopita de chocolate, mazamorra de chocolate, migas o migote.
Esa tradición, tan silenciosa como poderosa, es la que Grupo Nutresa, en cabeza de la Compañía Nacional de Chocolates, decidió llevar del ámbito familiar al escenario del emprendimiento gastronómico, sin perder su esencia. El resultado es la estrategia “El Migao está pegao”, una plataforma que conecta identidad cultural, desarrollo económico y consumo consciente.
Una tradición que se convierte en oportunidad de negocio
Detrás de la iniciativa hay una lectura clara del mercado y del momento cultural que vive la gastronomía colombiana. Para Mauricio Madrid Cadavid, jefe de Mercadeo Bebidas Colombia de la Compañía Nacional de Chocolates, el migao es mucho más que una receta: es una palanca de crecimiento.

“Entendemos que para poner de moda el Migao, con el patrocinio de Chocolate Corona y Galletas Ducales, los emprendimientos gastronómicos, panaderías y restaurantes son vitales. Desarrollar esta plataforma puede generar un incremental real para los establecimientos”, explica Madrid.
El razonamiento es simple pero potente: transformar ingredientes cotidianos en una experiencia gastronómica diferenciada, con mayor valor percibido y mejores márgenes. “Una taza de migao no es solo chocolate, galletas y queso; es una experiencia que permite mayor retorno, mayor recordación y mayor consumo”, añade.
Esa visión se materializa en Los Reyes del Migao, el concurso central de la estrategia, que en su edición 2026 convoca a restaurantes, panaderías y emprendimientos gastronómicos de todo el país.
Bases del concurso y cómo participar
Los establecimientos interesados pueden inscribirse gratuitamente hasta el 15 de febrero en la plataforma oficial www.elmigaoestapegao.com, donde deben registrar su negocio y su receta de migao, preparada con Chocolate Corona y Galletas Ducales como ingredientes base.
Entre el 23 de febrero y el 31 de marzo, se abrirá una votación nacional para que los consumidores recorran la Ruta del Migao, prueben las preparaciones y elijan sus favoritas. Los tres migaos con mayor votación recibirán una visita de Tulio Recomienda, quien realizará una crónica gastronómica que les dará visibilidad nacional y un impulso directo en ventas y reconocimiento.
El aval de la gastronomía colombiana
Desde 2025, la iniciativa cuenta con el acompañamiento de Tulio Zuloaga, una de las voces más influyentes de la gastronomía colombiana, quien ve en el migao un símbolo de identidad que estuvo, durante años, subestimado.
“El Migao era como el plato del que nadie quería hablar por ser campesino. Hoy la gente comenzó a apropiarse de él, a decir ‘esto es mío, esto es colombiano’. Ya está incluso en las cartas de grandes restaurantes”, afirma Tulio.
Para el creador de Tulio Recomienda, la clave está en respetar la esencia: los amasijos, el chocolate y los productos de cada región. “Si estás en Antioquia, tiene que haber arepita; en el Tolima, achira; en Cundinamarca, almojábana. Eso es lo que hace auténtico al Migao”, subraya.
Medellín, una ruta donde el Migao ya genera valor
En Medellín, la estrategia ya se traduce en casos concretos de éxito. Botswana Café Bar, El Cafetín y Nómade Restaurante, del Hotel York Curio Collection by Hilton, hacen parte de la Ruta del Migao y muestran cómo una receta tradicional puede convertirse en un diferenciador de marca.
Para Isabela García, propietaria de Botswana, el migao ha sido clave en el crecimiento del negocio: “El Migao ha estado desde el minuto uno y fue uno de los principales que nos ayudó a crecer. Defender lo que somos y lo que comimos de niños es lo que tenemos que expandir al mundo”, asegura.
En El Cafetín, el enfoque es la abundancia y el compartir. Su gerente, Diego Alejandro Martínez, apuesta por formatos grandes y experienciales: migaos de hasta tres litros pensados para grupos, alineados con un consumidor que busca lo extraordinario.
Desde el segmento hotelero, Camila Beltrán, gerente del Hotel York, destaca el valor cultural del plato: “El Migao de la Abuela evoca tradición y momentos de familia. Nuestros huéspedes extranjeros lo buscan porque quieren probar sabores auténticos de Colombia”, señala.
Una iniciativa para sacarle espuma a la gastronomía en Colombia
Los resultados respaldan la apuesta. En 2025, 150 establecimientos de 39 ciudades participaron en Los Reyes del Migao, con más de 17.000 votantes y ventas incrementales superiores a $17.000 millones para las marcas impulsoras.
Para 2026, la proyección es aún más ambiciosa: movilizar más de $1 billón en la economía, sumando ventas de Chocolate Corona, Galletas Ducales y el impacto indirecto en el sector gastronómico, el turismo y el retail.
En un país donde cada región tiene su propia versión del migao, El Migao está pegao no solo rescata una tradición: la convierte en una plataforma de desarrollo, identidad y negocio. Una prueba de que, cuando lo cotidiano se valora, la cocina también puede ser motor de crecimiento económico y cultural.




