
Tras años de debate y escrutinio público, EPM se desliga de un servicio que fue esencial para su origen.
Luego de un proceso extenso, complejo y seguido de cerca por la opinión pública y los entes de control, Empresas Públicas de Medellín (EPM) entregó a Millicom Colombia Holding S.A.S. el 100 % de sus acciones en UNE, operación con la que la compañía de telecomunicaciones pasa a ser totalmente privada.
La adjudicación se realizó este 27 de enero en la Audiencia de Adjudicación de la Segunda Etapa del proceso de enajenación, de acuerdo con lo establecido en la Ley 226 de 1995, que regula la venta de activos estatales. Con este paso, EPM pone punto final a uno de los capítulos más debatidos de su historia empresarial reciente.
La empresa de servicios públicos informó que en esta segunda etapa se adjudicaron 5.014.958 acciones a Millicom Colombia Holding S.A.S., compañía del Grupo Millicom, al precio mínimo aprobado por su Junta Directiva: 418.741 pesos por acción, para un valor total de la operación de 2,09 billones de pesos.
La adjudicataria cuenta con cinco días hábiles para realizar el pago correspondiente. Una vez EPM confirme la recepción de los recursos, se procederá a la inscripción de Millicom en el Libro de Registro de Accionistas de UNE, con lo cual se hará efectiva la transferencia y se dará por concluido el proceso.
Un proceso empresarial con tintes de telenovela
El desprendimiento de EPM de UNE no fue sencillo. Durante años, la operación enfrentó obstáculos jurídicos, debates políticos y cuestionamientos sobre la conveniencia de dejar un activo estratégico, así como inquietudes sobre el futuro laboral de cientos de trabajadores que han vivido la transformación de la empresa, que ha pasado de ser 100 % pública a convertirse ahora en una compañía totalmente privada.
El interés público también ha girado en torno a cómo se realizaría la venta, si el precio reflejaba el valor real de la compañía y cuál será el destino de los recursos obtenidos por EPM. De ahí que todo el proceso estuviera acompañado por asesores externos de talla internacional y fuera vigilado bajo los estándares exigidos por la Superintendencia Financiera de Colombia.
EPM explicó que, durante la Primera Etapa, dirigida a destinatarios de condiciones especiales, se adjudicaron 77 acciones a 11 nuevos accionistas. Posteriormente, las acciones remanentes fueron ofrecidas al público en general en la Segunda Etapa, iniciada formalmente el 30 de diciembre de 2025.
En el tramo final del proceso, la EPM, con el apoyo de la banca de inversión BTG Pactual, contactó a 22 potenciales inversionistas para que accedieran a la Sala de Información y evaluaran la compra. Sin embargo, solo Millicom presentó sobre de precalificación, el cual cumplió con todos los requisitos exigidos, lo que le permitió avanzar hasta la audiencia de adjudicación.
¿Por qué esta salida tiene sentido para EPM?
Más allá de las controversias, la venta de UNE responde a una lectura estratégica de largo plazo de EPM. Desde hace varios años, las telecomunicaciones dejaron de ser parte del core de su negocio, que históricamente se ha apalancado en actividades asociadas a energía, agua, gas y saneamiento básico.
Competir en el mercado actual de telecomunicaciones exige inversiones cuantiosas, innovación permanente y una velocidad de transformación que podría poner presión sobre la estabilidad financiera de un grupo empresarial público que debe priorizar otros frentes críticos para Colombia.
En ese contexto, desprenderse de UNE permite a EPM liberar recursos, reducir riesgos y concentrarse en sus líneas estratégicas, sin comprometer su buen desempeño operativo ni su capacidad de inversión en servicios esenciales para el país.
La misma EPM aseguró que, tras esta operación, seguirá siendo 100 % pública, manteniendo su compromiso con la sostenibilidad, el cuidado de los recursos públicos y el desarrollo de los territorios donde tiene presencia.
Incertidumbre laboral y expectativa social
Uno de los asuntos que genera más inquietudes es el impacto que la operación pueda tener sobre las condiciones laborales en UNE. Aunque EPM indicó que no habrá cambios en el control —pues Millicom es el accionista mayoritario desde 2014—, la salida definitiva del socio público despierta temores entre los trabajadores.
Así las cosas, el desafío para Millicom, ahora como único accionista, será mantener un equilibrio entre eficiencia empresarial, calidad del servicio y responsabilidad como empleador, en un sector clave para la competitividad del país y la conectividad de millones de usuarios.
Un cierre que abre una nueva etapa
Con esta adjudicación, EPM cierra un proceso que por años estuvo cargado de incertidumbre, tensiones políticas y debates técnicos. Y, aunque los cuestionamientos y críticas sigan sobre la mesa, este desenlace despeja el camino para la empresa y para el mercado.
La expectativa ahora es que los recursos obtenidos sí fortalezcan las finanzas de EPM y que UNE, bajo control total de Millicom, consolide su posición en el sector de telecomunicaciones, garantizando buen servicio y estabilidad para sus trabajadores. Después de una historia con giros dignos de un drama televisivo, el telón cae. El tiempo dirá si este paso, en efecto, era el indicado para todos los involucrados.




