
Un balcón sobre el Valle de Aburrá que invita a quedarse, a comer sin afán y a regalarse una pausa para nutrir todos los sentidos
A los restaurantes se va a comer, pero, a veces, nos topamos con lugares donde, además, se quiere estar y permanecer. Ritwal – Mesa & Mística pertenece a esa segunda categoría. En lo alto de El Poblado, entre jardines que abrigan el espacio y una arquitectura que mezcla madera y amplios ventanales, este restaurante funciona como una terraza suspendida sobre el Valle de Aburrá. Desde allí, Medellín se abre en una panorámica que, como dice su directora de operaciones, Andrea Fernández, es “uno de los mejores espacios que tiene el restaurante, tenemos casi completamente la vista de sur a norte”.
La experiencia comienza incluso antes de probar el primer bocado: la calidez del equipo, la atención cuidadosa y la sensación de bienvenida construyen un ambiente íntimo, casi ceremonial. “Toda la operación funciona basada en complacer a nuestros clientes, que se sientan atendidos, que se sientan escuchados”, explica la directora de operaciones. Esa hospitalidad, sumada al silencio verde que rodea el lugar, convierte la visita en un pequeño ritual… para detenerse y respirar.
Una cocina que enaltece los ingredientes
Ritwal se define por su “cocina honesta”, un concepto que su chef ejecutivo, Tomás Ochoa, resume así: “Aquí van a encontrar cocina con grandes técnicas de preparación que la gente puede entender; que si se va a comer unas costillas, sea claro que se van a comer las mejores costillas”.

La propuesta gastronómica se sostiene en sabores reconocibles, producto visible y técnicas cuidadas. Nada pretende disfrazarse: cada plato es lo que dice ser, pero elevado a su mejor versión. A esto se suma la coctelería botánica “Eterna Primavera”, inspirada en la riqueza floral de Medellín, que refuerza la identidad del lugar.
El Brunch del sol hay que vivirlo
Recientemente, Ritwal incluyó en su carta el Brunch del sol, una experiencia matutina que combina generosidad, calma y burbujas. Por $180.000, incluye café de especialidad, parfait o bowl de açaí, huevos pochados o trufados, tostadas francesas o pancakes con crema inglesa… y, por supuesto, mimosas ilimitadas.
El chef Ochoa lo describe como un recorrido en cuatro momentos: “Empezamos con una ensalada de frutas… luego pasamos a una entrada fría… luego a una elección de huevos… y terminamos con pancakes o tostadas francesas. No es un brunch de afán, sino para disfrutar la vista y la panorámica de Medellín”.
Es, sin duda, un ritual matutino, perfecto para celebrar sin prisa.
Una misión que se consolida y crece
Ritwal pertenece a Grupo Místico Hospitality Group, organización que ha convertido este espacio en un referente de la “alta celebración”. Su equipo está compuesto por cerca de 80 empleados directos y más de 200 indirectos, además de un componente profundamente humano: una alianza con la Corporación Crear Unidos, que incluye en la atención de Ritwal a personas neurodiversas, capacitadas para trabajar en hospitalidad. “Ellos le dan un toque absolutamente especial al restaurante”, afirma Fernández.
Con tres años de existencia y una capacidad para 265 comensales, una nueva experiencia se sumará a la mística de Ritwal, que crecerá en el mismo entorno natural: Grupo Místico Hospitality Group abrirá un nuevo restaurante de cocina Nikkei, una fusión peruano-japonesa que apunta a ampliar y enriquecer la oferta gastronómica de Medellín.
Una invitación a celebrar
Ritwal – Mesa & Mística es más que un restaurante: es un mirador emocional, un espacio para reconectar con el tiempo, con la mesa y con quienes la comparten. Como dice su equipo, es “el lugar de la alta celebración”. Basta una visita para entender por qué.




