
El 26 de noviembre inicia la expedición al Monte Vinson, el trayecto final para que Ana María Giraldo y Ana Isabel Bustamante se conviertan en el primer equipo femenino colombiano en coronar las montañas más altas de cada continente. Su historia es una lección de disciplina, propósito y trabajo en equipo para todos los emprendedores que hoy enfrentan sus propios desafíos.
A primera vista, escalar las siete montañas más altas de la Tierra es una hazaña deportiva. Pero para Ana María Giraldo y Ana Isabel Bustamante, montañistas colombianas que este 26 de noviembre parten hacia la Antártida, es, ante todo, una empresa humana. Una que exige visión, disciplina, capacidad de gestión, alianzas estratégicas, liderazgo y resiliencia; exactamente los mismos cimientos sobre los que se construyen proyectos empresariales de alto impacto.
“Es una empresa en todo el sentido de la palabra”, dice Ana María. Y sí, porque este proyecto comenzó hace 22 años para ella y hace cerca de una década para Ana Isabel, como una charla entre amigos, una invitación a subir una montaña, un sueño que parecía enorme, imposible, lejano. Hoy, después de haber coronado seis de esos siete picos, están frente al Monte Vinson, uno de los más remotos, el que cierra el ciclo y convierte su historia en ejemplo de liderazgo femenino para Colombia y para la región.
Las dos lo aseguran: para ellas, lo más valioso no es la cumbre, sino el recorrido. No es llegar, sino todo lo que se aprende cuando se persiste, cuando se duda, cuando se cae, pero se vuelve a intentar. “El Vinson es apenas una excusa”, afirma Ana María. “Es un capítulo de un camino que queremos traerle a Colombia: el de dos mujeres comunes que se atrevieron a soñar juntas y a convertir ese sueño en un proyecto colectivo”.
Una pasión que se volvió propósito
Ana María comenzó esta senda hace más de dos décadas, en el Aconcagua, la primera montaña que subió en el exterior junto a un equipo liderado por Juan Pablo Ruiz y Marcelo Arbeláez, pioneros del montañismo colombiano. Desde entonces, su vida quedó ligada a las montañas.
“Hay sueños que uno trae desde niño, pero hay otros que nacen del sueño de un amigo”, recuerda. Y ese fue su caso. La invitación del equipo, la energía del Aconcagua y el descubrimiento de sus propias capacidades encendieron una pasión que hoy combina con su trabajo como conferencista en liderazgo y mentalidad de cima.
Ana Isabel, por su parte, llegó al montañismo por curiosidad y terminó encontrando un camino de vida. “Nunca me programé para hacer las siete cumbres”, dice, “pero cada expedición te transforma. Los aprendizajes son tan fuertes que uno quiere seguir, uno quiere compartirlos; eso es lo que hoy me mueve”, afirma.

Ese “seguir” se volvió propósito. Las dos fundaron Más Allá de la Cumbre, un proyecto con el que han impactado a más de 50 mil personas en Latinoamérica con conferencias, talleres y programas formativos para equipos, empresas y comunidades.
El emprendimiento detrás de la cumbre
Detrás de los logros de cualquier emprendimiento siempre hay realidades menos visibles: la gestión constante, el manejo de recursos, los imprevistos, las dificultades emocionales y financieras, la necesidad de rodearse bien.
En eso, el proyecto 7 Cumbres es un espejo. “Lo más retador siempre ha sido conseguir el patrocinio económico”, admite Ana Isabel. “Es un desafío enorme para cualquier colombiano promedio. Pero nada motiva más que lograr algo que parecía imposible”.
Y es que la expedición al Vinson es un proyecto de dos años de planeación meticulosa, entrenamientos intensivos y la articulación de un equipo que hoy suma entrenadores, mentores, marcas aliadas, familias, gestores y comunidades que creen en la representación que ellas llevan del país.

Esa articulación es liderada por Epopeya, empresa de montañismo y liderazgo con 25 años de trayectoria, fundada por Marcelo Arbeláez, uno de los primeros colombianos en hacer cumbre en el Everest.
“Con Epopeya ellas han aprendido valores como compromiso, vulnerabilidad, retroalimentación constructiva, sinergia y cohesión para alcanzar sus objetivos, a través de un liderazgo consciente y resiliente”, comenta Arbeláez, a quien las Anas consideran su mentor.
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Monte Vinson: una gran prueba
El Vinson, de 4.892 metros, es la montaña más alta de la Antártida. No es la más difícil técnicamente hablando, pero sí una de las más desafiantes por su aislamiento, las temperaturas extremas y la logística que requiere. De hecho, solo fue escalada por primera vez en 1966.
La expedición inicia en Punta Arenas, Chile; de allí un avión de carga las llevará hasta Patriot Hills, y luego otro vuelo más pequeño las depositará en el punto donde comienza la travesía. Desde allí, deberán avanzar encordadas, cargando equipo pesado y remolcando trineos a través de un terreno helado, donde las temperaturas pueden descender hasta -35° centígrados.
El ascenso incluye noches de aclimatación, tramos empinados de hielo y una jornada final que puede durar entre 11 y 14 horas. No hay margen para el error. No hay cobertura. No hay ayuda inmediata en caso de emergencia. Solo disciplina, técnica, claridad mental y trabajo en equipo.
Un equipo que representa a muchos
Cuando Ana María y Ana Isabel hablan de su equipo, no se refieren solo a la cordada.
La lista es larga: Pamela Holguín (entrenadora y preparadora física), sus familias, sus aliados estratégicos, los medios que han amplificado su historia, empresas que ponen productos, amigos que aportan desde lo que tienen. “Nuestro equipo es enorme”, dice Ana María, “es la suma de tanta gente bonita que cree con nosotras”.
Entre esas marcas aliadas que se sumaron al proyecto están: Topara, Lili Pink y Café Kumandai.
“Creemos que lo extraordinario se construye paso a paso y que cuando se lleva a Latinoamérica en el corazón, no hay cima imposible. Esta alianza con Ana María y Ana Isabel fortalece nuestro compromiso con los héroes conquistadores”. Benny Bursztyn, fundador de Topara.
“Nos unimos al proyecto 7 Cumbres porque estas mujeres representan la fuerza, determinación y valentía de las mujeres colombianas. No importa qué tan alta sea la cumbre: todas tenemos la capacidad de alcanzarla”. Verónica Pachón, Gerente de Mercadeo y Producto de Lili Pink y Yoy.
“Nadie llega a la cima en solitario. Por eso apoyamos este proyecto: porque la sinergia mueve más que una persona sola. Hacemos parte de esta travesía desde nuestras raíces, desde nuestro Nevado del Ruiz”. Carmenza Bernal, fundadora de Café Kumandai.

Un liderazgo que inspira a empresas y emprendedores
Para ellas, cada cumbre es una metáfora poderosa: todos somos escaladores. Y cada proyecto, cada empresa, cada sueño, es una montaña.
La montaña enseña que:
- La preparación es indispensable, pero nunca perfecta.
- El camino se recorre paso a paso, incluso cuando no se ve la cima.
- El error no es fracaso, sino retroalimentación.
- El trabajo en equipo no es un accesorio, es el núcleo.
- La resiliencia se fortalece con cada tormenta.
- El propósito es el motor que permite sostener el esfuerzo.
Esa es la filosofía que ambas llevan a conferencias, talleres y conversaciones con organizaciones en toda la región. Su trabajo en liderazgo ha impactado a miles de personas, pero lo que están a punto de lograr -coronar el Monte Vinson- es quizás su mensaje más contundente.}

“La cumbre nunca es lo más importante. Lo más valioso es el camino que recorres para llegar a ella y con quién lo recorres. Lo que queremos mostrarle a la gente es que lo extraordinario se construye con pequeños pasos”. Ana María Giraldo.
“Lo que quiero traer del Vinson es la certeza de que sí es posible. No es un logro instantáneo: es un proyecto que se construye con esfuerzo, pasión y disciplina. Queremos que la gente sepa que también puede lograr sus propias cumbres”. Ana Isabel Bustamante.
La historia por contar, una luz para que otros también suban
Tras su regreso, Ana María y Ana Isabel comenzarán a documentar todo lo vivido durante estos dos años de preparación. Ese material se convertirá en nuevas experiencias formativas para empresas, instituciones educativas y comunidades.
Y aunque alcanzarán juntas las siete cumbres, el proyecto no terminará ahí. Ana Isabel continuará su camino para completar las montañas que le faltan, y juntas seguirán buscando nuevas rutas alrededor del mundo. Porque, para ellas, una cumbre, más que marcar un cierre, marca el inicio de otra montaña.
Acompañar a las Anas hasta la cima
Las montañistas podrían alcanzar la cumbre del Monte Vinson alrededor del 4 de diciembre, dependiendo del clima. Antes de viajar, pidieron tres cosas que cualquier colombiano puede darles: oraciones, bendiciones y buenos deseos para llevar en su bandera.
Así, queda una invitación abierta para quien lee: acompaña esta travesía, apoya el mensaje que representan estas dos líderes colombianas y sigue su expedición en tiempo real a través de Instagram. Encuéntralas como @ana7cumbres y @anitabustamanted
Porque sus cumbres también nos enseñan a pensar en las nuestras y, como ellas lo dicen, todos somos escaladores.




