
Empresarios, gremios y cámaras de comercio se reunieron en Medellín para identificar medidas que puedan construirse con el Gobierno Nacional, reducir las barreras que enfrentan los exportadores y fortalecer la competitividad del aparato productivo colombiano.
Exportar más no garantiza, necesariamente, ganar más. Cuando una empresa vende en dólares, pero paga sus costos en pesos, la revaluación reduce sus márgenes. Con aranceles, costos logísticos e incertidumbre internacional, competir exige más que ofrecer buenos productos.
Esa preocupación reunió a empresarios, gremios y expertos en el Foro Internacionalización 360°: Dólar, rentabilidad y mapa exportador, realizado en el Centro Empresarial El Poblado de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia.
El foro, impulsado por la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, Analdex, Valora Analitik, las cámaras de comercio de Barranquilla y Cali y el Grupo Antioquia Exporta Más, buscó convertir diagnósticos en propuestas para el Gobierno.
“Este foro lo que buscó fue, con expertos, analizar algunas medidas que pudiera tomar el gobierno nacional, no sólo para controlar el valor del dólar sino para mejorar las condiciones de producción en Colombia”, explicó Lina Vélez de Nicholls, presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio de Medellín, a Valor & Negocios.
¿Por qué venderle al mundo se ha vuelto más difícil?
Javier Díaz Molina, expresidente de Analdex, recordó que el dólar depende en buena medida de la política monetaria estadounidense: “La variable esencial es una variable exógena sobre la cual no tenemos manejo”.
El impacto es desigual. Flores, banano y aguacate dependen del trabajo nacional y no pueden compensar fácilmente la revaluación con insumos importados. En manufactura surge otra paradoja, según Vélez: “hoy es más barato importar producto terminado que fabricar en Colombia”, una situación que también amenaza el empleo.
Rodrigo Patiño Correa, gerente regional de Analdex en Antioquia, resumió el reto en una advertencia:
“Nosotros no podemos jugar casino con el dólar. No podemos pretender que la rentabilidad del ejercicio exportador dependa solo de la tasa de cambio”. Rodrigo Patiño Correa, gerente regional de Analdex en Antioquia.
A ello se suman conflictos, costos logísticos, riesgos climáticos y aranceles. En Estados Unidos, un gravamen adicional del 12,5 % afecta ciertas exportaciones colombianas. Al momento del foro, pese a la posibilidad de revisión mencionada por Donald Trump, no se había anunciado su eliminación, según la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia).
Para Carlos Manuel Uribe, presidente de Flores El Capiro, “fue como la tormenta perfecta”: la mano de obra pasó del 50 % al 60 % de sus costos, mientras fletes y revaluación redujeron márgenes. La compañía ha respondido con tecnología y diversificación: vende en 40 mercados, con solo el 24 % en Estados Unidos.
Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), agregó la amenaza del fenómeno de El Niño sobre la productividad agrícola y los precios de los alimentos, especialmente si sus efectos se prolongan.
Antioquia representa ambos extremos: según la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, concentró el 35,8 % de las exportaciones nacionales sin petróleo ni derivados en el primer semestre de 2026, aunque el oro sigue siendo determinante. El reto es diversificar la oferta exportable.

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¿Qué medidas concretas proponen los exportadores?
El dólar no puede manejarse a voluntad, pero sí pueden reducirse costos. Díaz reclamó aliviar energía, transporte y costos de transacción, y agilizar las devoluciones de saldos a favor en la DIAN. “El costo de energía, el costo de transporte, el costo de transacción en Colombia sigue siendo muy alto”, advirtió.
John Fredy Pulgarín Sierra, vicepresidente de Competitividad y Desarrollo Empresarial de la Cámara, propuso coordinar instituciones y ampliar el uso de coberturas cambiarias.
Vélez propuso estudiar créditos de largo plazo, alivios tributarios y negociación arancelaria. También mencionó, como hipótesis no acordada, exigir permanencia mínima a inversiones golondrina.
Desde el agro, Bedoya insistió en que la respuesta debe combinar financiación y protección frente a los riesgos climáticos:
“Todo lo que se puede hacer en materia de créditos, en materia de subsidios a tasa de interés, todo lo que tiene que ver con el seguro agropecuario”. Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC).

La SAC también propuso refinanciación, coberturas cambiarias y revisar los costos asociados a los aprendices del SENA. Uribe coincidió: “lo que le estamos pidiendo por ejemplo al gobierno es que nos ayude con el tema de los aprendices”. Su viabilidad fiscal y laboral debe examinarse.
Los gremios también esperan eliminar el sobrearancel estadounidense y recuperar condiciones de competencia frente a países que no soportan ese gravamen.
Pero las empresas también tienen tareas. Uribe lo resumió: “La clave está en reducir costos”. Flores El Capiro adaptó una tecnología de siembra con la que, según su presidente, logró aumentar entre el 4 % y el 5 % su productividad.
Patiño reforzó esa idea: “hay que trabajar mucho sobre las condiciones generales de los negocios, sobre innovación”. Y Pulgarín propuso reforzar la presencia de ProColombia y su coordinación con las embajadas para abrir mercados, junto con instrumentos como la Ruta Milagro para la Internacionalización.
Antioquia cuenta además con oportunidades logísticas alrededor de Puerto Antioquia y mecanismos de conexión comercial del Grupo Antioquia Exporta Más. Pulgarín anunció una macrorrueda para noviembre, apoyada por ProColombia, con unos 150 compradores internacionales y entre 300 y 400 oferentes.
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¿Cómo convertir las propuestas en acuerdos con el Gobierno?
El objetivo es convertir las reflexiones del foro en un documento con propuestas concretas. Vélez afirmó que existe diálogo abierto con el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y explicó el siguiente paso:
“La idea es recoger de este foro, esos hechos, esos datos y esas medidas, y entregarlas de manera formal al gobierno nacional”. Lina Vélez de Nicholls, presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia.

El Gobierno apenas inicia su periodo. Pulgarín destacó el trabajo conjunto con las cámaras y Uribe habló de nuevas mesas: “hay voluntad, que es lo importante”. Sin embargo, disposición al diálogo no equivale todavía a soluciones aprobadas.
David Cubides, economista jefe del Banco de Occidente, pidió disciplina fiscal y “un respeto a las reglas de juego” para favorecer la inversión. La entidad proyecta un crecimiento económico de entre 2,5 % y 2,6 % en 2027, condicionado por las tasas de interés y las finanzas públicas.
Las responsabilidades se reparten: el Gobierno debe evaluar reformas; las empresas, innovar; los gremios y las cámaras, conectar necesidades con instrumentos; y la academia, aportar análisis que permitan evaluar las propuestas.
El verdadero resultado se conocerá cuando esas coincidencias se conviertan en una agenda con medidas priorizadas, responsables, plazos y seguimiento. Ese será el paso que permita transformar el diálogo en mejores condiciones para producir en Colombia, competir en el mundo y exportar con rentabilidad.




